El adiós a Bulgaria
Por más de 26 días, este país fue mi hogar. Bulgaria se convirtió en parte de mi rutina, en el sitio en donde disfruté de viajes inolvidables y de entrañables amigos.
Atrás quedan los buenos muchachos de Vidin, o la amable comunidad de Smolyan.
Hoy, inicio mi última travesía por la capital de Bulgaria, y en pocas horas cogeré mi vuelo hacia Madrid, mi verdadero hogar.
En este tramo final, me dediqué a conocer los puntos turísticos más importantes de la ciudad de Sofía, destacándose el Monumento al Zar Libertador. La escultura es un homenaje que el pueblo búlgaro le realiza al zar Alexander II que barrió de la zona de los Balcanes a los otomanos permitiendo la liberación de Bulgaria, construido en 1903 sobre el zar Osvoboditel Boulevard, enorme boulevard en donde se erigen los principales edificios públicos del país como la Asamblea Nacional de Bulgaria, la Escuela Militar, la Galería de Arte Nacional y el mismísimo Banco de Bulgaria.
La ciudad aun conserva huellas arquitectónicas de imperios antiguos, como el romano y el bizantino, expresado en enormes edificaciones como la Iglesia Boyana (construida en el siglo X por el Segundo Imperio Búlgaro y considerada una de las iglesias ortodoxas mas grandes del mundo) declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979, o la Iglesia de San Jorge (erigida por los romanos en el siglo IV) y los restos de la antigua ciudad de Sérdica.
Al pasear por la ciudad de Sofía, uno puede encontrarse desde los ya mencionados y colosales monumentos, a increíbles y relajantes espacios verdes, convertidos en enormes jardines. Uno de ellos, el Jardín Zar Boris se encuentra en el centro mismo de Sofía y fue construido a fines del siglo XIX. Es un lugar maravilloso donde se puede disfrutar de un excelente paseo al aire libre ya que además de la frondosa vegetación, el lugar cuenta con un pequeño lago, llamado Lily, dándole al Jardín de Boris un color único.
Para los visitantes (especialmente las mujeres que deseen visitar la ciudad) que gusten de la moda, el Boulevard Bitosha ofrece un verdadero centro comercial al aire libre ya que hay cientos de comercios de ropa de primera marca. Otro atractivo que posee este boulevard es que aquí se encuentran los mejores pubs y restaurantes de la ciudad donde se puede degustar lo mejor de la comida tradicional búlgara.
Quisiera seguir recorriendo la ciudad porque me temo que muchas cosas quedaron sin visitarse, pero perdería mi avión y esa no es buena idea.
Dejo Bulgaria con la nostalgia de no volverla a ver al despertar, pero con la esperanza de algún día regresar.
Hasta el próximo viaje.
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