El norte de Cuba: Pinar del Río

Que fantástica es esta isla y que impresionante son sus playas.
Como me quedé un días mas de lo planeado en Varadero (vosotros habrías hecho lo mismo ante tamaña belleza natural), tomaré un vuelo hacia mi anteúltimo destino, la ciudad de Pinar del Río al norte de la isla.
Con un pequeño vuelo desde Varadero a la ciudad (descendí en el Aeropuerto Ciudad de Pinar del Río) pude llegar a almorzar al denominado centro nacional del tabaco, donde se lleva a cabo el 80% de la producción.
La historia de Pinar del Río data del año 1699 cuando una pequeña población se estableció en el lugar, aunque la fundación formal de la ciudad se llevó a cabo en 1710, cuando se levantó la primera Capilla Católica.
El sitio es un modesto y apacible lugar, donde se puede disfrutar de hermosos paseos al aire libre y el paisaje que rodea a toda la isla de Cuba.
En el centro mismo de Pinar del Río se encuentra un enorme monumento al escritor José Martí y, uno de las más curiosas formas de transporte (al menos para mi lo es) las llamadas Bici Taxis, un sistema para un máximo de dos personas que son conducidas en un triciclo (es una bicicleta con tres ruedas, dos atrás y una adelante) a un precio bastante accesible (menos de un dólar norteamericano).
Debido a su imponente arquitectura, el Palacio Guasch (construido en 1909) es uno de los más visitados en Pinar del Río, ya que allí se aloja el Museo de Ciencias Naturales.
A los amantes de los paseos en familia, el Jardín Botánico de la ciudad les parecerá el lugar ideal para realizarlos. Son 65 hectáreas de recorrido donde se puede observar más de 3000 especies diferentes de flores y plantas autóctonas, a través de senderos delimitados y muy bien conservados.
En lugar cuenta con un enorme mirador, un Museo Botánico y un Restaurante Ecológico (basado en diferentes combinaciones naturales de minerales y plantas, nadie pudo explicarme con claridad su diferencia con lo vegetariano).
Y, como en todo el recorrido que realicé en la isla, me dirijo a buscar las playas del lugar.
En esta búsqueda, me encontré con la Playa María La Gorda (y perdonad un segundo que mi risa finalice y continuaré mi relato) donde se puede practicar todo tipo de deportes acuáticos, en especial el Buceo (no podéis decirme que el nombre del lugar no es gracioso, a menos que sólo a mi me parezca graciosa, cosa que puede pasar).
Finalmente y en coincidencia con mí viaje a La Habana, visité un lugar increíble: el Valle de Viñales a pocos kilómetros de la ciudad de Pinar del Río ofrece un paisaje serrano increíble. Está emplazado en la cordillera de Guaniguanico y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999 por la variedad de especies de flora y fauna autóctona y las cuevas (llamadas de José Miguel, y del Indio) por las cuales corren dos ríos subterráneos.
Ahora si, dejando atrás este hermoso lugar voy delineando mi ultimo día en Cuba, en su capital, la gran ciudad de La Habana.
Hasta la próxima aventura amigos, desde la capital misma de la impactante isla de Cuba.
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