Estés donde estés
Creo que el haber vuelto a mi casa luego de tanto trajín me ha hecho muy bien, puesto que mis amigos y quienes leen mi humilde aporte, me han felicitado por haber variado mi faceta de mero turista a consejero de viajes y (en cierto modo) una especie de corredor inmobiliario amateur, que cuenta lo que vio y conoce de ciudades alrededor del continente donde poder comprarse una segunda propiedad o una buena casa de veraneo.
Pero se me ha planteado un desafío más que interesante que me ha lanzado uno de mis lectores, de origen catalán, que me ha dicho: tú que habéis recorrido decenas de países alrededor del mundo y que conocéis los pros y las contras de cada uno de ellos ¿te animáis a recomendar un lugar donde vivir?
Bueno, sinceramente sería sencillo contestar a esa pregunta con la frase “pues, es lógico, en España por supuesto”, pero pienso que mi amigo ha querido ser más amplio y me ha consultado acerca de algún sitio que englobe ciertas características que lo hagan “el lugar donde vivir”.
La verdad que esto no está nada fácil, pero para no equivocarme os daré mi visión en dos o tres artículos, de sitios que pueden resultarles únicos a algunos, mientras que a otros les parecerán lindos, pero no se irían a vivir allí.
Una de las ciudades que más me gustó fue la ciudad de Le Mans, en Francia.
Y no es solamente por poseer la imponente Catedral de San Julián y el hermoso Museo de Tessé, sino que se encuentra ubicada en un lugar estratégico: el camino entre la ciudad de Nantes y la capital, Paris (aproximadamente a 3 horas de cada una de ellas).
Por esa razón es una urbe pujante que crece día a día, con atracciones deportivas (el tour de Le Mans en ciclismo o el club de fútbol Le Mans o el equipo de básquet que lleva el nombre de la ciudad y fue cuatro veces campeón de Francia) y vida nocturna con varias discotecas y bares.
A todo esto habría que sumarle que está a 114 kilómetros de la ciudad de Rennes (una importante ciudad del oeste de Francia) y a menos de 3 horas de la playa de Brest, frente al Océano Atlántico.
Por todo esto, la ciudad de Le Mans es un lugar en donde vale la pena vivir, puesto que aunque es una ciudad, mantiene la mística de las aldeas medievales por sus construcciones y su ritmo de vida. Elegir Le Mans para vivir, no es mala idea,
Será hasta el próximo artículo.
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