La despedida de la isla eterna
Diez días han pasado desde el momento en que tomamos el vuelo de Icelandair desde Barajas hasta la capital Reykiavik. Ya recorrimos cientos de kilómetros de carretera por todas las regiones del país y nos queda muy poco por recorrer.
Tenemos encontradas sensaciones al ir desandando el camino desde lugares totalmente desolados hasta las grandes ciudades de Islandia.
En estos días que pasaron descubrimos monumentos, historia viva dentro de cada ciudad, de cada pueblo. Fuimos testigos de hermosos acontecimientos naturales como los enormes géiseres o la caída de una especie de pared de hielo,incluso, realizamos un avistaje de ballenas, una de las principales razones del turismo en la zona.
Ahora, el viaje de vuelta de Dalasysla hacia la capital, nos llevará a un último destino: la región de los Fiordos.
Esta zona de Islandia, cuenta con lugares totalmente deshabitados (en el condado de Austur- Barðastrandarsýsla hay solamente 230 pobladores en un radio de 1074 kilómetros cuadrados) o pequeñas comarcas de menos de 800 personas.
Seguimos el recorrido, retornando a la capital ya que no hay mucho más para ver en esta región, realmente desolada y muy fría, pasando por la Iglesia Myndir Churches en la ciudad de Kotströnd, en el condado de Árnessýsla.
Finalmente estamos a las puertas de la ciudad de Reykiavik, la gran urbe de Islandia.
Llega el momento de hacer una especie de balance de las regiones que hemos visitado y nos queda la impresión de que los paisajes de esta eterna isla han sido dibujados a mano por el Creador ya que son realmente majestuosas sus montañas, increíblemente bellas sus playas, inmensamente interesante sus historias y aún mas intrigantes sus intensos hielos eternos del cercano círculo polar ártico.
Muchos lugares de Islandia son un bálsamo para el alma, en especial para aquellos viajeros que necesitan salir de la vorágine de las ciudades y quieran lograr una tranquilidad única e inigualable. Otros sitios, son mas bien una invitación al trekking y a la aventura ya que su impenetrable montaña es un desafío para todo viajero que se anime a sortear sus peligros.
Ya estamos a la vera del aeropuerto internacional y en menos de media hora tomaremos nuestro vuelo hacia la capital española, pero aun tenemos tiempo para ver un elemento más: el Océano que besa las costas de la capital, permitiendo ver en el horizonte, un esbozo de aurora boreal.
Así dejamos Islandia, la isla eterna esperando haberles llevado nuestras propias vivencias y que, por medio de ellas, se animen a visitar un lugar ideal para el descanso.
Temáticas relacionadas: Dalasysla, Fiordos, Kotströnd, Reykiavik












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