Los rezagos de la vieja Tracia

En este increíble viaje por Bulgaria, en el cual llevo semanas recorriendo los rincones más recónditos de este gran país, llegué a la ciudad de Sliven, capital de la provincia que lleva el mismo nombre.
La ciudad está ubicada en la zona central de Bulgaria y tiene más de 147 mil habitantes (incluyendo algunos poblados cercanos a la ciudad) que trabajan principalmente en la industria textil, la industria del vidrio y la industria alimentaria.
Los habitantes de Sliven se enorgullecen de sus antepasados, denominados Hajduk, o caudillos que liberaron a la región creando guerra de guerrillas contra el imperio Otomano, que invadió la ciudad en el siglo XIX y fue repelido en la guerra de liberación en 1887.
Los visitantes que lleguen a esta ciudad, deben preparase para un espectáculo único: el increíble Parque Nacional Sinite Kamani donde se puede disfrutar de un paseo al aire libre, a la vera de las montañas y con aguas termales, totalmente recomendable para personas con problemas articulares.
El símbolo de la ciudad es un gigantesco olmo de mas de mil años de antigüedad llamado, obviamente, “El Viejo Olmo”(aunque personalmente me quedan dudas acerca de la edad del árbol en cuestión) que se encuentra en el centro mismo de Sliven y el cual las autoridades locales están intentando preservar.
Otro curioso lugar, es Karandila, cerro de unos 1050 metros de altura que posee un gran circulo en el centro mismo de la colina y que, según la leyenda local, al pasar por el circulo, la persona que ingresa cambiaría de género (lo que lleva a pensar la cantidad de personas que se llegarían al lugar si la leyenda fuera cierta, pero eso es harina de otro costal).
La ciudad no deja de lado a la cultura ya que puede observarse el estilo Renacentista en varias de sus construcciones (en especial, en la Casa Museo Dimitur Hadzhi).
Además, el Dobry Memorial Museo ofrece una muestra permanente de los objetos que fueron propiedad del poeta búlgaro Chintulov Dobry.
La ciudad se fundó en las bases de lo que fue la sociedad Tracia y aun se conservan pequeños vestigios de esa civilización, tan antigua como prominente.
Las ruinas de Truida reflejan gran parte de esa sociedad que luego se fusionó con los romanos, grandes artífices de muchas de las construcciones de todo el continente.
De a poco el ocaso va apareciendo haciendo una entrada triunfal. La próxima aventura me encontrará en Stara Zaroga, en el centro de Bulgaria.
Aun restan muchos destinos en este increíble país. Hasta el próximo viaje
Temáticas relacionadas: ruinas de Truida, Sliven










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