Marrakech: el oasis
Describir a esta ciudad como un oasis no hace más que dar cuenta de una realidad innegable: ante la inmensidad del Sahara, se erige majestuosa una ciudad moderna, con atracciones para el visitante y los mejores servicios de gastronomía y hotelería de esta parte de África.
Por esta razón, es el oasis del Sahara y no en vano la visitan miles de personas anualmente.
Siguiendo con mi recorrida, el imponente Palacio Dar Di Si Said aparece ante mis ojos.
En este edificio construido en el siglo XIX se aloja el Museo de Artes de Marrakech, donde se le provee a los visitantes una guía acerca de los materiales utilizados en épocas antiguas por los primeros moradores de la región, que construían con esos elementos hermosos jarrones y vasijas, expuestas en el museo.
A los amantes de la cultura les fascinará el Museo de Marrakech, un enorme palacio que data del siglo XIX (que posee más de 2000 metros cuadrados de extensión y fue la primera escuela femenina de la ciudad) junto al cual se encuentra la Mezquita Ben Youssef, donde antiguamente se encontraba la escuela de enseñanza del Corán.
La entrada al museo cuesta 5 euros y el visitante puede disfrutar de exposiciones permanentes de objetos arqueológicos de gran valor.
Los habitantes de la ciudad se inclinan al pasar ante La Madraza de Ben Youssef, la principal escuela de conocimiento del Corán, que data del año 1565, y representa todo el arte islámico expresado en las múltiples poemas talladas en la puerta de entrada de madera.
El lugar que fascina a los turistas de todo el planeta que visitan la ciudad es la Medina, un histórico lugar en el centro histórico de Marrakech que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985.
La Medina posee una enorme plaza central conocida como Jamaa el Fna, desde donde nacen laberínticas calles en las cuales se emplazan tiendas de toda índole.
Y el glamour no está ausente en esta ciudad ya que el Nikibeach, complejo de piscinas, restaurantes y diversiones para el visitante proporciona un combo de actividades de primer nivel, y a un precio acorde a los servicios que allí se prestan.
El día finaliza y mi viaje a España se hará realidad en apenas dos horas.
Será cuestión de buscar mi equipaje por el hotel y dirigirme al aeropuerto, dejando atrás una ciudad atractiva y de mucho lujo, en medio de un enorme desierto.
Hasta la próxima aventura.

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