Por los caminos de Holanda: Rotterdam
En el oeste de los Países Bajos, próxima a la Haya, a 30 Km. del mar, se emplaza Rotterdam, cuyo puerto (el Europoort) es el segundo en tamaño en Europa, luego del de Singapur. Instalada a la vera del río Mosa, también se comunica con el Río Rin. Está atravesada por el Río Rotte, que es el responsable del nombre que la representa.
Durante la conocida “Edad de Oro de los Países Bajos”, a fines del siglo XVII, su puerto era protagonista de los traslados marítimos vinculados al comercio de las Indias Orientales Holandesas; su desarrollo la obligó a expandirse, hecho que consumó en el Río Nieuwe Maas.
La peculiaridad que representa a esta ciudad es su estilo arquitectónico impecable, osado y trasgresor; su extrema organización en sistemas de transporte, brinda una disposición y un tránsito de vehículos como así también de personas de una forma extremamente ordenada. Ésta distinción la desarrolló como consecuencia de los perjuicios soportados durante la Segunda Guerra Mundial, que estimuló su ingenio convirtiéndose en una urbe rara, que no presenta casi actividad turística, donde habitan algunas personas que no hablan inglés, y nada tiene en común con el prototipo de poblaciones de Holanda . Aquí conviven representaciones delicadas con otras provocadoras, trazos rectos con curvas, de tonalidades tenues y deslumbrantes a la vez.
Sede del 5ª Festival de Eurovisión Junior, brinda la posibilidad de atrapar la atención de quien disfrute del aroma salado que emana del mar, de admirar las representaciones que forman las luces de los altos edificios o de traspasar las aguas sobre sus tres magníficos puentes.
Convertida en el hito financiero y económico de todo el continente, concentra la región administrativa en las proximidades de la calle Coolsingel, donde se instalan el Worl Trace Center, el Ayuntamiento, el correo, la bolsa, entre otros. Esta región también aloja la calle Lijnbaan, que reúne una innumerable cantidad de locales comerciales, plazas, en su zona peatonal, que fue la primera de Europa, provista de un resguardo para la lluvia, que permite caminar por ella en días de diluvio sin necesidad de someterse al agua.
Por las noches sus calles céntricas se encuentran desoladas, debido a que la gran ocupación de oficinas domina la mayor parte de los espacios edilicios y la mayoría de la gente habita en zonas residenciales, ubicadas en la periferia de la gran urbe.
En Wetskruiskade se sitúa el único almacén chino; una atracción verdaderamente original es el supermercado chino flotante conocido como ‘Ocean Paradise’, ubicado en Parkhaven.
Ésta es Rótterdam, una ciudad con un carácter muy especial.
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