Rutas de España: Cuenca II
Siguiendo la ruta por la parte llamada “ciudad alta” de Cuenca, están las Casas Colgadas. Estas son un monumento emblemático de la ciudad y están allí desde el siglo XV. Con sus característicos balcones de madera, estas casas cuelgan sobre el cauce del río Huéscar pero para tener la mejor vista panorámica, hay que cruzar del otro lado del río. Una de estas casas sirve como Museo de Arte Abstracto español y es un paseo altamente recomendable.

Si se sigue explorando por esta zona de la ciudad, se encuentran numerosos rincones llenos de encanto donde se dan cita los pilones de agua, arcos pequeños y calles estrechas. Ubicados entre las casas colgadas y el templo de la Iglesia Catedral, se hallan el Museo Provincial, en la Casa del Curato, el Museo Diocesano y el Palacio Episcopal.
Yendo hacia el punto más alto de la ciudad también se encuentran interesantes construcciones religiosas como las iglesias de San Miguel, San Nicolás y San Pedro, y la ermita de Nuestra Señora de las Angustias. Aunque si se decide otra vía, la posibilidad es caminar por las Rondas, sendas que ofrecen las mejores vistas de las hoces y de esta ciudad, integrada en plena naturaleza.
Si se tiene tiempo de recorrer las zonas aledañas a la ciudad, a sólo 30 kilómetros comienza la Serranía de Cuenca, un lugar para el deleite del singular paisaje de la Ciudad Encantada, compuesto por las curiosas formas que la erosión del agua y el viento han originado en las enormes piedras calizas. Algunos dicen ver allí a objetos, animales o figuras humanas. Este sorprendente lugar está abierto durante todo el año, desde las diez de la mañana hasta la puesta de sol, y el itinerario dura aproximadamente dos horas.

Ahora bien, para que la estadía en Cuenca sea completa, nada mejor que entregarse a los placeres de la gastronomía típica. En el Parador de Turismo, situado en el antiguo convento de San Pablo, el restaurante lo espera con las recetas conquenses. Allí se pueden degustar zarajos (tripas de cordero asadas), morteruelo (especie de paté caliente) o ajoarriero (guiso de bacalao) que evocan la tradición pastoril a los que se suman guisos de verduras, asados y pescados de río. Almendras, miel e higos se incorporan en cualquier especialidad de cocina imaginativa y, en los postres, componen el alajú (torta de miel, higos y almendra). Entre las bebidas, hay que destacar los vinos de la Denominación de Origen de La Mancha y el resolí, licor elaborado con café, azúcar y corteza de naranja.
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