Turismo Residencial en Nueva Zelanda
Antes de iniciar con el artículo en sí, quiero hacer una pequeña acotación acerca de lo ocurrido hace un par de días en Chile.
El día del terremoto, sábado 27 de febrero, me encontraba en Papua Nueva Guinea desde donde escribí mi artículo anterior.
Puedo deciros que al momento del terremoto, aún me encontraba despierto ya que me había reunido con algunos compatriotas en un restaurante de Puerto Moresby, la capital de Papua Nueva Guinea. El miedo y la incertidumbre de la gente que se encontraba en el lugar no tuvo precedentes, ya que la oscilación del suelo hacía que las copas se cayeran al igual que los cuadros que decoraban el lugar.
Me comentaba el dueño del restaurante, que cuando se registran movimiento sísmicos de gran magnitud (aún no lo sabíamos pero fue un terremoto devastador de 8.8 grados de la escala de Richter) normalmente se desata la furia de la naturaleza en forma de ola gigante, el denominado Tsumani, destruyendo todo a su paso.
Debido a esto, la población temía que algo así sucediera y, en ese minuto y medio que duro el sacudón, no había un lugareño que no elevara las plegarias al cielo.

Nuevamente, como sucedió en Haití, estuve cerca de un gigantesco terremoto, algo que realmente no es para nada gratificante.
Ahora sí, os hablaré de Nueva Zelanda, la perla del Pacífico.
El recorrido se inicia en el norte del país, en la norteña ciudad de Kaitaia, un paraje que se inició como una misión religiosa y que hoy es un interesante destino turístico.
En Kaitaia viven unas 6 mil personas que se dedican casi en su totalidad, a la agricultura.
En cuanto a lo que refiere al turismo, podéis encontrar playas alucinantes como la Ninety Miles Beach donde la práctica de surf y buceo son las principales atracciones.
La pesca deportiva es otra de las actividades más destacables ya que os enfrentareis con grandes retos ya que en esta parte del mundo, los peces son gigantescos.
La gastronomía del lugar es muy buena y su comida se basa, en gran medida, en el pescado y las patatas.
El salir de shoppings en Kaitaia implica recorrer puestos de artesanías apostados a la vera de la carretera central o de pasar por los modestos y pintorescos supermercados del lugar.
Como un elemento adicional de diversión, el descenso en la arena mediante una tabla es una excelente opción para llevar a los más pequeños.
Para comprar una vivienda en Nueva Zelanda, y particularmente en esta ciudad de Kaitaia hay que tener en cuenta que los bancos que hacen las veces de inmobiliarias, imponen tasas de intereses (si se hace uso de créditos hipotecarios) que rondan el %5 anual. Además debéis saber que se paga un impuesto denominado Mortgage e implica desembolsar un 10% del valor total del inmueble.
Para poder comprar una propiedad en este país, hay que obtener un visado que permita el ingreso a Nueva Zelanda y estar dispuesto a gastar unos 200 mil euros aproximadamente.
Aún me queda mucho por recorrer, hasta la próxima aventura.
Temáticas relacionadas: Kaitaia, Nueva Zelanda, turismo residencial










Leave your response!