Con tonada propia
En Nueva Zelanda, cada ciudad tiene su propia tradición y por esa razón, cada región es diferente a la otra ya que muchas veces, han sido influidas por distintos países.
El norte neocelandés brinda a los visitantes, lugares impactantes, limpios y con una espectacular vista al imponente océano pacífico.
Me encuentro en la ciudad de Whangarei, un sitio que mantiene viva su propia historia que inició en el año 1769 cuando el famoso marinero inglés James Cook recorrió sus costas y la denominó con el nombre de Bahía de la Bream (aunque este nombre fue adoptado luego por una ciudad cercana a Whangarei).
La población de la ciudad es de unos 52 mil habitantes que trabajan principalmente en la industria agrícola, de la cual se destaca su producción lechera.
Para el turismo, la ciudad propone un combo excepcional. Por un lado, cercana a esta ciudad, se encuentran decenas de playas hermosas que cautivan a cualquier visitante, poniendo a su disposición lugares excepcionales para degustar los manjares más exquisitos.
Una atracción más que curiosa es el Museo Claphams, ya que aquí podéis observar la una de las mayores colecciones de relojes de todo el mundo, con visitas guiadas y un amplio horario (ya que abre sus puertas a las 9 de la mañana y las cierra a las 5 de la tarde). A pocos metros de este inusual museo, se encuentra el puerto de la ciudad donde anclan lujosos yates internacionales, además de poseer varios restaurantes de primer nivel así como también, galerías de arte y centro de compras.
Para los más pequeños, el paseo que os aconsejo es el Kiwi House combinado con el Heritage Park, ya que podréis conocer a extraños y simpáticos animalitos que viven como si lo hicieran en su hábitat natural (aunque estén en cautiverio). Entre estos animales se encuentra el kiwi y el Geco.
Luego de esta actividad, el Heritage Park permite un día de picnic y actividades al aire libre donde toda la familia puede relajarse y disfrutar del parque.
Si el patinaje es de vuestro agrado, el Skateboard Park os brinda el lugar perfecto para practicar este deporte, además del skate board y destrezas con bicicletas, dos de los deportes que forman parte de los X Games.
Y si sois tan amable de permitirme un consejo, no dejéis de visitar la impactante cascada de Whangarei, un enorme salto de unos 25 metros ubicado en la costa de Tutukaka (otro de nombre gracioso) que es una verdadera maravilla de la naturaleza.
El viaje por Whangarei continuará para desentrañar los mejores lugares de esta ciudad que tiene su propia tonada, tan especial como única.
Hasta el próximo artículo.
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